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¿Qué tienen en común los siguiente personajes: Oscar Wilde, Henry
James, Joseph Conrad, Virginia Woolf, T S Eliot, W B Yeats, Charles
Dickens, William Makepeace Thackeray, Evelyn Waugh, Philip Larkin and
Kingsley Amis?

La respuesta es, por supuesto, que si volvieran a la vida en la Gran
Bretaña de Gordon Brown y quisieran ir a sus clubes, o a un
restaurante o café, no podrían esperar tolerancia con uno de los
hábitos que tuvieron en las épocas más creativas de sus vidas.

Había, debemos admitir la derrota, libros antes de que hubiese tabaco
en Gran Bretaña.

Pero este simple cambio en los hábitos de Sir Walter Raleigh
(1552?-1618), quién introdujo el hábito de fumar tabaco, fue también
el tiempo en el que, realmente, comienza la época de la Literatura
Inglesa.

Milton - un fumador – y Ben Jonson - un fumador – aseguraron que la
época gloriosa de Elizabethan, no sería flor de un día.

He estado devanándome el cerebro para encontrar a un solo no fumador
entre los fenomenales poetas ingleses o los novelistas de los siglos
XVII, XVIII, XIX o XX. Posiblemente, Keats tuvo que dejar el tabaco
de pipa, poco después de que contrajera la tuberculosis.

Por lo demás, desde Swift y Pope a Cowper y Wordsworth, desde Byron a
Charles Lamb, eran todos fumadores.

Tennyson, quien solamente dejaba de fumar para comer y dormir,
describe en una de sus cartas sentado en un bar con un amigo y
haciendo una pequeña excepción, "Bebés fumadores miran fijamente"
ningún otro.

En la actualidad, esta experiencia inofensiva, le costaría al
tabernero unas 1.200£, y a Tennyson unas 600£, mientras ,los
fariseos no-fumadores, de las mesas próximas se estarían quejando en
lugar de disfrutar de la presencia, rara y placentera, del más grande
poeta Victoriano. Sin embargo, se estarían quejando por las
emanaciones en la creencia de que les estaban causando algún tipo de daño.

No importo si alguien fuma o no, realmente..............
 

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